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El bailes imposible

 En esta obra emerge una escena que, lejos de la armonía, se construye desde la tensión. Dos figuras se entrelazan en una coreografía que no fluye, sino que se interrumpe constantemente, como si cada una habitara un tiempo distinto. El baile, más que encuentro, se convierte en fricción. La técnica refuerza esta idea. El trazo es directo, casi urgente, con contornos gruesos en azul que encapsulan las figuras y las fijan en el espacio. El color se aplica de manera plana, dejando visible la huella del gesto, sin intención de suavizar ni corregir. La paleta cromática intensifica el conflicto: rojos y azules dominan la composición, enfrentándose en un diálogo de opuestos —lo cálido y lo frío, lo impulsivo y lo contenido. La disposición de las figuras es clave. Unidas en el centro del lienzo, parecen compartir un mismo cuerpo y, sin embargo, sus gestos y expresiones evidencian una distancia insalvable.  Así, El baile imposible no habla de movimiento compartido, sino de la dif...
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Alto, continúe por la derecha.

 En medio de un mundo agitado, inmerso en la vorágine de días que se suceden sin pausa, aparece una figura que parece regular el tráfico de la vida: alto, continúe por la derecha . Con un gesto simple, casi simbólico, parece ordenar el caos que la rodea. Ojalá fuera tan sencillo detener el tiempo y redirigir el curso de la vida hacia donde deseamos. Sin embargo, quizá no sea una idea tan descabellada: a veces, querer también es poder. Todo empieza por uno mismo. Por reducir el ritmo de las actividades diarias y encontrar un pequeño espacio para el silencio: el silencio del trabajo, de las preocupaciones, de la televisión, incluso de las voces que nos rodean. En ese silencio es posible escuchar el latido del propio corazón y el ritmo de la respiración, dejando que la mente se libere y viaje lejos, sobrevolando cielos, bosques y mares. Y cuando regrese, que sea para guiarnos, con calma, hacia el lugar donde realmente queremos estar. Natalia.

Susurros

El cuadro está dominado por formas aparentemente aisladas, entre las que se distinguen rostros y manos. Los colores, intensos y decididos, se aplican con libertad, dejando en algunos lugares entrever las capas inferiores y aportando a la superficie una textura viva y dinámica. Las dos caras blancas se convierten en las protagonistas indiscutibles de la composición. Su minimalismo y su escasa expresividad resultan profundamente cautivadores. Emergen de un fondo oscuro, casi negro, como si surgieran de la nada, envueltas en una forma roja que descansa sobre una base azul. Las manos, abiertas y visibles en distintos puntos del cuadro, parecen vinculadas a esas figuras y se presentan en un gesto amplio, casi de saludo o de comunicación. En la parte superior, varios óvalos verdes parecen ocultar pequeñas formas oscuras, casi rostros insinuados, como si susurraran un mensaje que solo las dos figuras centrales pueden escuchar. Natalia.  

Luz

 En este cuadro, una intensa luz amarilla parece emanar desde el interior de la escena, impregnándolo todo y envolviendo la composición en una atmósfera de alegría y vitalidad. Ese resplandor se expande hacia los bordes, iluminando las formas y creando una sensación de energía que atraviesa toda la obra. En el centro aparece una figura femenina en pleno baile. Sus manos, abiertas y ligeramente elevadas, sugieren un movimiento pausado y rítmico. Las formas redondeadas del cuerpo, dibujadas con trazos amplios, transmiten una sensualidad serena. Los ojos y los labios, muy estilizados, aportan al rostro un encanto singular y expresivo. Las líneas negras se funden con los colores cálidos y vibrantes, construyendo un mensaje visual claro y optimista: la luz es vida, impulso y celebración; una invitación a bailar, cantar y disfrutar del instante. Natalia.

Principe sapo.

 Con colores intensos y poco convencionales, Iñaki representa al “Príncipe Sapo” mediante una figura estilizada y de gran fuerza expresiva. El rostro, simplificado en trazos firmes, muestra una serenidad casi reflexiva: la mano derecha sostiene la cabeza como si la invitara al reposo. Los ojos y los labios, pintados en un verde vibrante, despiertan una sensación de curiosidad y misterio. El verde, reforzado por líneas negras que evocan los dedos palmeados de un sapo, establece una sutil referencia al título del cuadro. El cabello, el cuello y parte del rostro, teñidos de naranja, crean un contraste poderoso con el fondo oscuro y con la amplia superficie violeta. Cada color parece disputar su lugar en la composición, pero lo hace con equilibrio, sin invadir el espacio del otro. El resultado es una imagen sorprendente, desconcertante y, al mismo tiempo, profundamente conmovedora. Natalia.

Inauguración en la Galería Bluritup de la exposición de Elena Fernandes "Volver a la vida: del óxido al textil"

  El 6 de marzo de 2026 , un día antes del arranque de las fiestas de la Magdalena, se inauguró en la Galería Bluritup la exposición de Elena Fernandes , Volver a la vida: del óxido al textil. La muestra aprovecha con acierto el espacio expositivo para acoger obras de diversa naturaleza —cuadros y composiciones tridimensionales— que dialogan entre sí y guían al visitante a través del universo creativo de la artista. El título de la exposición refleja fielmente su esencia. Elena, de origen venezolano y raíces portuguesas, comunicadora social de formación y artista por vocación, logra otorgar una segunda vida a los objetos. Aquello que fue abandonado o desechado encuentra calor y cuidado en sus manos: los materiales cambian de forma y de apariencia para integrarse con nuevos elementos, descubriendo una estética inesperada, muy lejos de su funcionalidad original. La disposición de las obras permite seguir la evolución de sus intereses creativos. En un primer espacio aparecen los cu...

Zoe. Serie Carnaval

En este cuadro perteneciente a la serie Carnaval , titulado “Zoe”, emerge una figura enmascarada envuelta en una vibrante coreografía de colores. El rostro, fragmentado en planos verdes, rojos y negros, parece oscilar entre la identidad y el disfraz. Las pinceladas, libres y casi impulsivas, construyen una atmósfera de intensa carga emocional; todo palpita. El fondo rosado y azul, aplicado con gestos amplios y superpuestos, acentúa esa sensación de movimiento continuo, como si la escena estuviera sucediendo ante nuestros ojos. En los cuadros de Iñaki, los detalles se revelan gradualmente… ¿Qué pinta el cuchillo en una representación de Carnaval? Quizá no sea un objeto literal, sino un símbolo. Natalia.