Gretel y Goku es una obra que celebra la amistad y el amor incondicional que une a las mascotas con quienes forman parte de su vida. La figura de Gretel aparece dispuesta a salir, mientras Goku permanece atento, observándola de reojo con la serenidad de quien asume una misión importante. Su postura transmite protección y lealtad, como si quisiera decir: «Tranquila, de la casa me encargo yo» . Los tonos cálidos de naranjas, ocres y rojizos envuelven la escena en una atmósfera acogedora, mientras los contrastes oscuros refuerzan la presencia del perro. El entrelazado de colores unifica la composición y simboliza los vínculos emocionales que conectan a ambos, convirtiendo una escena cotidiana en una emotiva representación de confianza, compañía y afecto duradero. Natalia
En Títere se representan dos figuras estrechamente vinculadas: un artista callejero y el muñeco que sostiene, unidos por una relación que parece ir más allá de la simple representación escénica. Sobre un fondo negro intenso, que envuelve la escena en una atmósfera de silencio y misterio, destaca la figura del artista, construida principalmente con tonos violetas, mientras que el títere aparece iluminado por amarillos y naranjas que le otorgan una presencia inesperadamente viva. La pintura se organiza mediante planos de color que van perdiendo solidez a medida que se aproximan a los contornos. Allí, rojos, negros y blancos se alargan y difuminan en trazos nerviosos que desdibujan los límites de las figuras. Este tratamiento genera una sensación de inquietud y movimiento, obligando al espectador a recorrer visualmente cada línea en busca de un significado que nunca termina de revelarse por completo. La obra sugiere así una reflexión sobre la identidad, la influencia y la difusa fro...