Este dibujo de gran viveza cromática parece extraído del universo del dibujo animado. Resultan muy evidentes las pinceladas gruesas y la aplicación deliberadamente irregular de unos colores pastosos y consistentes. Da la sensación de que el artista rehúye cualquier atisbo de aburrimiento o uniformidad: a medida que avanzamos por la superficie de la obra, el trazo evoluciona y se transforma, en ocasiones respetando el territorio de otros colores, en otras mezclándose con cautela y, en ciertos puntos, invadiendo el espacio sin temor ni miramiento. Las proporciones del cuerpo sugieren que se trata de un niño, y el gesto abierto junto con la expresividad del rostro refuerzan esta lectura. La escena parece capturar un instante narrativo, como si el niño respondiera con entusiasmo: «Han ido por allí». Natalia.
En este cuadro, titulado Personalidad doble , el estilo de Iñaki resulta inmediatamente reconocible: dos figuras humanas aparecen levemente desplazadas del eje central, construidas a partir de una paleta reducida, con un marcado juego de luces y sombras y el uso de la línea como principal recurso estructural y decorativo. Con cada nueva obra, el artista continúa sorprendiendo, evidenciando un dominio sólido de la técnica y una constante exploración de giros inesperados. Lo más llamativo es la sensación de superposición: el dibujo parece compuesto por dos imágenes coexistentes, claramente identificables y separables. Una de ellas se presenta más elegante y depurada; la otra, más áspera y angular. Ambas funcionan como dos facetas de una misma identidad: la que se muestra hacia el exterior y la que se asume sin filtros en la intimidad. Natalia.