¿Por qué durante siglos las figuras no parecían reales? Ante una pintura medieval es fácil pensar: «todavía no sabían representar bien el cuerpo». Pero esa explicación se queda corta. La Edad Media reúne siglos, territorios y tradiciones muy distintas, y muchas imágenes no intentaban imitar lo que vería un ojo en una escena cotidiana. Su trabajo era hacer reconocible una historia, señalar la importancia de una figura o acompañar una práctica religiosa. En el artículo anterior vimos que una imagen puede servir para algo más que decorar o parecerse a la realidad. La función del arte ayuda también a entender por qué algunas figuras medievales son frontales, rígidas, alargadas o poco profundas. Parecer real no era siempre la prioridad Un icono bizantino no funcionaba como un retrato moderno. Representaba a Cristo, la Virgen, los santos o episodios sagrados y podía formar parte de la oración. El Metropolitan Museum explica que los iconos podían ser pequeños objetos personales, tríptico...
L’essere umano ha una naturale propensione verso il familiare, verso ciò che è già noto e rassicurante. L’ignoto, invece, suscita timore e, spesso, viene evitato. Ciò che è familiare - un tramonto, un fiore, un uccello - assume un valore speciale non solo per la sua bellezza intrinseca, ma anche perché lo abbiamo osservato ripetutamente e abbiamo appreso che non rappresenta una minaccia.