En esta obra cautivadora, colores, formas y
símbolos parecen disputarse el protagonismo. Los tonos, intensos y sin
concesiones, se presentan en su estado más puro, sorprendiendo por
combinaciones tan atrevidas como armónicas: el naranja y el amarillo que
construyen el cabello y la sombra; el blanco roto y el rosa que modelan el
rostro y la mano; el azul y el morado que envuelven el fondo; y ese negro
profundo, absorbente, que define el cuello, el tronco y los círculos que
orbitan alrededor de la figura.
Casamiento,
perteneciente a la Serie Círculos, irrumpe con un lenguaje de formas
perfectamente ensambladas que transmiten una emoción compleja: alegría e
ilusión entrelazadas con una chispa de sorpresa y un leve temblor de miedo,
como si la protagonista temiera despertar de un sueño embriagador.

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