Este cuadro representa a una pareja. La combinación de líneas y colores aporta una textura inesperada, que resulta impactante por su estética y su composición.
El fondo, oscuro y plano, contrasta con los cuerpos claros, segmentados por tres capas de líneas que estructuran las figuras. Los rasgos —boca, nariz y ojos— se reducen a simples líneas verdes, enmarcadas por trazos rojizos que refuerzan su presencia.
La joven, en primer plano, saluda con gesto alegre, mientras que el joven, situado detrás, apoya el puño cerrado sobre su hombro, manteniendo una expresión contenida.
Natalia
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