Serie: Impresiones
Autor: Iñaki Horta Ciriza
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 60 × 90 cm
Año: 2026
Estado: Disponible
La figura ocupa el centro sin pedir permiso. Rostro pálido de rasgos duros, ceño clavado, boca apretada: la cara de alguien que ya ha decidido algo y no piensa contártelo. Viste un abrigo negro enorme, perfilado en verde, del que asoma un torso azul cuadriculado que recuerda a una armadura. Y alrededor, el fondo hace el resto del trabajo: un rojo encendido recorrido por rayos naranjas y oscuros que zigzaguean desde su cabeza hacia los bordes, como si el personaje no estuviera en un lugar sino en medio de su propia tormenta eléctrica.
Ahí está la clave emocional de la obra: el malo no hace nada. No amenaza, no ataca, no grita. Simplemente está, y todo lo demás vibra a su alrededor. Es la vieja verdad del cine que esta pintura contemporánea traduce a color: los mejores villanos no dan miedo por lo que hacen, sino por lo que parecen capaces de hacer.
Hay algo más en este cuadro, y es una media sonrisa escondida. Llamar a una obra "El malo de la película" es quitarle solemnidad al arte sin quitarle intención: el espectador llega avisado, busca al villano, lo encuentra... y descubre que le cae simpático. El trazo grueso y directo, los contornos verdes que encienden el negro, ese pelo que se confunde con los rayos: todo tiene la energía franca del cómic y de la pintura hecha con el cuerpo, sin retoques que domestiquen el gesto.
En una pared, esta obra original funciona como funcionan los buenos personajes: da conversación. Es de esas piezas ante las que cada visita pregunta quién es, y cada respuesta puede ser distinta.
Obra original firmada por Iñaki Horta Ciriza. La pieza busca casa, como todo buen villano que se precie; si quieres saber más sobre ella, puedes escribir desde el propio blog.

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