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¡Tatatachán!


 En el cuadro Tatatachán observamos a una figura situada ligeramente a la derecha del centro, con el cabello largo y rubio, y las palmas de las manos abiertas.

La obra sorprende por la intensidad y la combinación de sus colores. Son pocos, pero muy potentes: rojo, rosa, amarillo, marrón y verde.

Los colores se aplican en capas que mezclan direcciones, tonos e intensidades, generando efectos inesperados de luz sobre el cuerpo y el fondo. Las partes del cuerpo parecen surgir de la nada, aportando al conjunto un aire de misterio.

El color verde salpica con destellos el rostro y las manos del personaje, como anticipando la inminente revelación del truco.

Natalia.

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