En este cuadro, titulado Personalidad doble,
el estilo de Iñaki resulta inmediatamente reconocible: dos figuras humanas
aparecen levemente desplazadas del eje central, construidas a partir de una
paleta reducida, con un marcado juego de luces y sombras y el uso de la línea
como principal recurso estructural y decorativo.
Con cada nueva obra, el artista continúa sorprendiendo, evidenciando un dominio
sólido de la técnica y una constante exploración de giros inesperados.
Lo más llamativo es la sensación de superposición: el dibujo parece compuesto
por dos imágenes coexistentes, claramente identificables y separables. Una de
ellas se presenta más elegante y depurada; la otra, más áspera y angular. Ambas
funcionan como dos facetas de una misma identidad: la que se muestra hacia el
exterior y la que se asume sin filtros en la intimidad.
Natalia.

Comentarios
Publicar un comentario