Sebas, serie Portales se construye como una escena de tránsito, un instante suspendido en el que el cuerpo aún no pertenece del todo a ningún lado. A diferencia de Celia, aquí no hay repliegue defensivo, sino una postura contenida que sugiere cautela y expectación: Sebas avanza, pero lo hace con una conciencia clara de que está cruzando hacia lo desconocido.
La técnica mantiene el carácter expresivo propio de la serie, pero se apoya de forma decidida en el trazo largo y vertical. La pincelada no busca describir el volumen de manera clásica, sino estirar la figura y el espacio, como si el tiempo mismo se dilatara. La paleta combina naranjas intensos y violetas dominantes, contrastados con negros y grises profundos.
La postura de Sebas es clave en la lectura de
la obra. El cuerpo se inclina levemente hacia adelante, con las manos
recogidas, en un gesto que combina avance y contención.
Uno de los aspectos más significativos del
cuadro es la ausencia de reflejos, un rasgo muy atípico en la obra de Iñaki.
Aquí la luz no devuelve información adicional; no hay superficies que revelen,
no hay pistas visuales sobre lo que aguarda al otro lado.
Natalia.

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