Gretel y Goku es una obra que celebra la amistad y el amor incondicional que une a las mascotas con quienes forman parte de su vida.
La figura de Gretel aparece dispuesta a salir, mientras Goku permanece atento, observándola de reojo con la serenidad de quien asume una misión importante. Su postura transmite protección y lealtad, como si quisiera decir: «Tranquila, de la casa me encargo yo».
Los tonos cálidos de naranjas, ocres y rojizos envuelven la escena en una atmósfera acogedora, mientras los contrastes oscuros refuerzan la presencia del perro.
El entrelazado de colores unifica la composición y simboliza los vínculos emocionales que conectan a ambos, convirtiendo una escena cotidiana en una emotiva representación de confianza, compañía y afecto duradero.
Natalia

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