De un reino que ya nadie recuerda, emerge la
Duquesa de las Sombras Encendidas. Su porte es altivo, casi desafiante, como si
llevara siglos observando a quienes se atreven a mirarla. Sospecha de todos,
pues conoce bien los engaños que anidan en los corazones humanos. Aun así,
extiende su mano más allá del límite del lienzo, ofreciendo un gesto frágil de
confianza a quien se atreva a cruzar su mirada.
Los colores intensos que la envuelven —rojos
que arden, negros que murmuran, rosas que laten— parecen contar su historia sin
palabras. Las líneas curvas que delinean su figura se retuercen como hechizos
antiguos, revelando que no es solo una noble, sino un ser nacido de un cuento
de hadas que nunca fue escrito.
Quien acepte su mano no solo ayudará a la
duquesa: también será invitado a entrar en su mundo, donde la magia respira
entre pinceladas y cada trazo guarda un secreto.
Natalia.
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