El arte abstracto invita al espectador a establecer una relación íntima y participativa con la obra. En cierto modo, esta solo queda plenamente terminada cuando cada persona encuentra en ella un significado propio.
Así sucede con las pinturas de Iñaki, que despiertan emociones e interpretaciones profundamente personales.
En esta obra algunos verán murciélagos suspendidos en una cueva, otros higos colgando de una higuera, peces flotando en un estanque o incluso bombas cayendo desde un cielo amenazante. Ninguna de estas lecturas deja indiferente.
Todas encuentran respaldo en la fuerza de una composición
construida con colores intensos, contrastes rotundos y formas de gran poder
expresivo, capaces de transformar una imagen sencilla en una experiencia
abierta a la imaginación del espectador.
Natalia

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