Si pensamos en arte prehistórico, probablemente imaginemos bisontes pintados en Altamira. Pero cuando aquellos bisontes fueron realizados, los seres humanos llevaban decenas de miles de años creando imágenes.
El origen del arte es mucho más antiguo, más diverso y también más misterioso de lo que parece.
No sabemos quién fue el primer artista ni por qué decidió dibujar. Pero la arqueología permite reconstruir una parte fascinante de esa historia.
Antes de pintar animales ya hacíamos dibujos abstractos
Uno de los dibujos más antiguos conocidos apareció en la cueva de Blombos, en Sudáfrica.
Tiene unos 73.000 años.
No representa un mamut, una persona ni una escena de caza. Son varias líneas rojizas cruzadas, parecidas a un pequeño entramado, trazadas deliberadamente sobre una piedra.
Para hacerlas se utilizó ocre rojo, un mineral rico en óxido de hierro que puede emplearse como pigmento.
El hallazgo es importante porque demuestra que aquellos Homo sapiens ya realizaban marcas gráficas intencionadas mucho antes de las famosas pinturas paleolíticas europeas.
Y nos deja la primera sorpresa:
la imagen no empezó necesariamente intentando copiar la realidad.
El dibujo abstracto también tiene una historia antiquísima.
Una mano de hace al menos 67.800 años
En 2026 se publicó la datación de una plantilla de mano encontrada en Sulawesi, Indonesia.
Tiene una antigüedad mínima de 67.800 años y es actualmente el arte rupestre datado más antiguo conocido realizado por seres humanos.
¿Cómo se hacía una imagen así?
La técnica es ingeniosa y muy sencilla.
Se colocaba la mano sobre la pared y se aplicaba pigmento alrededor. Al retirarla quedaba la silueta negativa de los dedos y la palma.
Es casi lo contrario de dibujar una mano: la propia mano funciona como plantilla.
Y aquí aparece nuestro concepto de esta semana: la representación.
Representar consiste en utilizar una imagen para hacer presente algo que no está realmente allí.
La silueta no es una mano.
Pero inmediatamente vemos una mano.
Ese pequeño salto mental está en la base de buena parte de la historia del arte.
¿Cómo sabemos que tiene casi 68.000 años?
Aquí hay otra curiosidad.
Los científicos no siempre pueden fechar directamente la pintura.
En algunas cuevas, con el paso del tiempo se forman pequeñas capas de calcita encima de las imágenes. Analizando los elementos radiactivos presentes en esas capas mediante técnicas de datación por series de uranio se puede calcular cuándo se formaron.
Esto tiene una consecuencia importante.
Si una capa formada encima de una pintura tiene al menos 67.800 años, la pintura necesariamente estaba allí antes.
Por eso los científicos hablan de una edad mínima.
La mano de Sulawesi tiene al menos 67.800 años.
Podría ser más antigua.
Hace más de 51.000 años ya contábamos historias con imágenes
Dibujar un animal es una cosa.
Mostrar que entre varios personajes está ocurriendo algo es otra bastante distinta.
También en Sulawesi se conserva una escena realizada hace al menos 51.200 años. En ella aparecen figuras humanas o humanoides relacionadas con un cerdo.
Su importancia no está únicamente en la edad.
Las figuras están colocadas de manera que parecen participar en una acción.
Es decir, la imagen ya no se limita a representar objetos separados: construye una escena.
Esto introduce algo que seguimos utilizando constantemente en el cine, el cómic, la fotografía y la pintura: la narración visual.
Cuando vemos varias figuras relacionadas, nuestro cerebro intenta responder inmediatamente:
¿Qué está pasando aquí?
¿Qué ocurrió antes?
¿Qué pasará después?
Una imagen puede empezar a contar una historia sin utilizar una sola palabra.
Y los seres humanos ya explotaban esa posibilidad hace más de 50.000 años.
Los artistas prehistóricos tenían su propia caja de pinturas
Tampoco pintaban simplemente con “barro”.
Utilizaban materiales disponibles en la naturaleza y los preparaban como pigmentos.
Los ocres proporcionaban rojos, amarillos y marrones. Para conseguir tonos oscuros podían emplearse carbón o minerales ricos en manganeso.
En cuevas como Lascaux se han encontrado incluso huesos huecos manchados de pigmento. Una de las explicaciones propuestas es que pudieron utilizarse como tubos para soplar el color sobre la pared.
Esto permite entender mejor cómo pudieron realizarse determinadas manos en negativo.
La técnica del estarcido, que hoy asociamos fácilmente con el arte urbano, tiene precedentes de decenas de miles de años.
Las paredes también formaban parte de la obra
Los artistas prehistóricos no siempre trataban la roca como si fuera una hoja plana.
En muchas pinturas aprovecharon sus irregularidades, relieves y curvas.
Una protuberancia podía ayudar a sugerir el volumen de un animal. Una grieta podía integrarse en la figura.
Esto introduce otra idea importante para entender el arte:
el soporte también puede participar en la imagen.
No es lo mismo dibujar un animal sobre una superficie plana que encontrar en la propia roca una forma que ya recuerda a su lomo, su cabeza o su cuerpo.
El artista no empieza siempre desde cero.
También observa lo que tiene delante.
Y algunas pinturas estaban en lugares muy difíciles de alcanzar
Otro error frecuente consiste en imaginar las cuevas pintadas como viviendas decoradas.
No siempre fue así.
En lugares como Lascaux muchas imágenes se encuentran lejos de la entrada y en zonas donde no llega la luz natural.
Para trabajar allí era necesario utilizar iluminación artificial. Se conocen antorchas y lámparas de piedra alimentadas con grasa animal que permitían iluminar el interior.
Esto significa que algunas pinturas exigieron bastante más que coger un pigmento y dibujar.
Había que entrar en la oscuridad, transportar materiales, iluminar el lugar y trabajar en paredes que podían estar lejos de la entrada.
¿Por qué invertir tanto esfuerzo?
Aquí nuestros conocimientos son mucho más limitados.
Se han propuesto explicaciones relacionadas con rituales, relatos, transmisión de conocimientos, identidad del grupo o ceremonias, pero no existe una interpretación demostrada que explique todo el arte prehistórico.
Y esto también es importante para aprender a mirar arte:
interpretar no significa inventar una explicación cuando no tenemos pruebas.
Entonces, ¿por qué empezó el ser humano a hacer arte?
No conocemos una única respuesta.
Pero sí sabemos bastante más de lo que puede parecer.
Hace unos 73.000 años ya realizábamos dibujos abstractos.
Hace al menos 67.800 años dejábamos imágenes de nuestras propias manos sobre las paredes.
Hace más de 51.000 años organizábamos figuras para representar acciones y contar historias visualmente.
Preparábamos pigmentos a partir de minerales.
Utilizábamos distintas técnicas para aplicarlos.
Aprovechábamos la forma natural de las paredes.
Y éramos capaces de adentrarnos en espacios sin luz natural para crear imágenes.
Todo esto sucedió mucho antes de la escritura.
Quizá esa sea la idea más interesante.
Antes de escribir historias, ya éramos capaces de contarlas con imágenes.
La próxima vez que mires un cuadro puedes empezar precisamente por ahí:
¿Qué ha decidido representar el artista y qué recursos ha utilizado para conseguir que nosotros veamos algo donde, físicamente, solo hay una superficie, formas y color?
Fuentes
Oktaviana, A. A. et al. (2026). Rock art from at least 67,800 years ago in Sulawesi. Nature. Investigación sobre las plantillas de manos de Sulawesi y su datación mínima de 67.800 años.
https://www.nature.com/articles/s41586-025-09968-yOktaviana, A. A. et al. (2024). Narrative cave art in Indonesia by 51,200 years ago. Nature. Estudio sobre la escena de Leang Karampuang y los primeros ejemplos conocidos de narración visual figurativa.
https://www.nature.com/articles/s41586-024-07541-7Henshilwood, C. S. et al. (2018). Investigación sobre el dibujo de la cueva de Blombos. Nature. Documenta el motivo realizado con ocre rojo hace aproximadamente 73.000 años en Sudáfrica.
https://www.nature.com/articles/d41586-018-06657-xThe Metropolitan Museum of Art. Lascaux (ca. 15,000 B.C.). Heilbrunn Timeline of Art History. Información sobre pigmentos minerales, iluminación mediante antorchas y lámparas de grasa y posibles técnicas de aplicación del color en las cuevas paleolíticas.
https://www.metmuseum.org/es/essays/lascaux-ca-15000-b-c
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